En un mundo tan bombardeado con todo tipo de información, una vida influenciada por la fugacidad y la velocidad con que circula la información en diversos canales comunicativos parece que no hubiera espacio para pensar sosegadamente.
Incluso para los que hemos estudiado filosofía las ocupaciones de la vida nos deja poco margen para filosofar, para plantearnos interrogantes e intentar encontrar nuestra propia respuesta, o cuanto menos nuestra propia postura ante otras posibles respuestas.
Hay muchos conceptos, costumbre e ideologías en las que no es fácil tener una postura claramente definida porque las circunstancias del contexto que las enmarca hace que a veces se perciban como correctas mientran en otros escenarios o contextos son totalmente reprobables.
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